Adiós a los ruidos: ¿cómo funcionan las ventanas insonorizadas y por qué crece su demanda?

¿Es el ruido un ‘asesino’ invisible? Cada año 12 mil personas mueren a manos de la contaminación acústica nociva, según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Se estima que 113 millones de europeos están sometidos a niveles sonoros superiores a los 55 decibelios de forma prolongada.

La contaminación acústica se origina principalmente en el tráfico rodado, considerado el ruido más molesto para el 80% de los encuestados por el Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía (OSMAN). Les siguen el ruido de las industrias, de los ferrocarriles y del ocio (discotecas, fiestas populares, etc.). Con independencia de su fuente, estos ruidos acceden al interior de edificios y viviendas a través de sus respectivas puertas y ventanas. 

Silenciarlos de manera económica y eficaz es posible. Las ventanas insonorizadas disponen de cristales extragruesos, sistemas de doble acristalamiento, cerramientos herméticos y materiales aislantes como el PVC. Estas características logran reducciones de hasta 48 decibelios en interiores.

Ventanas insonorizadas: ejerciendo el derecho al silencio y el descanso

Disfrutar del silencio y del descanso es un derecho. Así lo reconocen el Derecho Penal, el Derecho Civil y el Derecho Administrativo. Se estima, sin embargo, que 1 de cada 4 españoles convive con perturbaciones acústicas. Mudarse a un vecindario menos ruidoso es inviable para la mayoría de los consumidores. Tampoco ejercer este derecho ofrece garantías, pues una parte de las denuncias por delitos ambientales terminan en un laberinto legal, con la consecuente pérdida de tiempo y dinero.

¿Existe una solución más rápida y económica? Las ventanas insonorizadas para el ruido exterior son la respuesta. Esta solución permite reducir la contaminación acústica en un 90%. En casos extremos, amortiguan eficazmente los ruidos más molestos, como el tráfico en autopistas cercanas, los proyectos de construcción o el tránsito en aeropuertos y ferrocarriles.

Una ventana insonorizada es una vía de entrada para la luz, no para la contaminación sónica. Su diseño está pensado para ofrecer una iluminación óptima, aislando del ruido ambiental el interior del edificio. «Para lograr que nuestro hogar sea tranquilo y confortable», explican los profesionales de Ventanas Anerual, «es fundamental que nuestras ventanas tengan un correcto aislamiento acústico».

Pero su popularidad va más allá de las viviendas unifamiliares. También en residencias, centros educativos, instituciones religiosas, oficinas de coworking y otros espacios se utilizan las ventanas insonorizadas.

Un vistazo al funcionamiento de las ventanas con aislamiento acústico

Las ventanas insonorizadas de PVC y aluminio deben su poder insonorizador a la presencia de cristales gruesos. Para garantizar este aislamiento acústico e incluso térmico, sus cristales disponen de un mínimo de 6 mm de espesor. Otra de sus características es el doble acristalamiento. El espacio entre los cristales —la cámara interna de aire o gas argón— actúa como freno de la contaminación sónica.

El diseño de la ventana influye en su capacidad insonorizadora. Desde Ventanas Anerual recomiendan el uso de sistemas abatibles u oscilobatientes, fáciles de manipular y de cerramiento más hermético que las correderas tradicionales. Otro factor a considerar es el material de la ventana. Metales como el aluminio presentan menores cualidades aislantes del calor y el sonido que el policloruro de vinilo o PVC.

Además del grosor del cristal, la cámara interna, el sistema y el material empleado, las ventanas con aislamiento acústico incrementarán su eficacia con el uso de persiana especiales, como los modelos Rolaplus de Kömmerling, diseñados para amortiguar la entrada de ruidos externos.

Por otra parte, el uso de ventanas con estas cualidades también reduce la difracción. Este fenómeno tan molesto se produce cuando los sonidos externos impactan en puertas y ventanas, produciendo vibraciones que se transmiten al interior de la vivienda.

Ventanas insonorizadas: adiós a la contaminación sónica

«Elegir sistemas para optimizar la reducción acústica es fundamental a la hora de conseguir el confort deseado, pudiendo llegar a reducciones de hasta 48 decibelios o dB en el interior de la vivienda», aseguran desde Ventanas Anerual. Y es que muchos de sus productos disponen de aislamiento acústico. Buenos ejemplos son los modelos EuroFutur Elegance, la correderas de aluminio 6200 y 4600 HI, la Corredera de PVC PremiLine o las Kommerling 76 de PVC.

Pero ¿qué representan 48 dB? Una simple comparativa ayuda a entender por qué es un nivel mínimo de ruidos: 20 dB equivale al sonido producido por el tictac de un reloj; 30 dB, a una conversación mantenida en voz baja; 40 dB, al rumor de un ordenador de sobremesa en funcionamiento, y 50 dB a las voces de una conversión. Por encima de estos registros se encontrarían los ruidos de electrodomésticos (60-70 dB) y el tráfico rodado (90 dB).

Las ventanas insonorizadas son, en definitiva, el mejor ‘escudo’ frente la contaminación acústica, y por ello su demanda ha experimentado un boom en los últimos años. Males como el insomnio, el estrés, la ansiedad, los trastornos de comportamiento o las enfermedades cardiovasculares son causadas por unos niveles sonoros inadecuados.

Instalar ventanas con aislamiento acústico es silenciar los ruidos y aumentar la salud y el bienestar.

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